Sellar ventanas para el frío

Las personas que vivimos en zonas donde las estaciones aún sigue siendo acusadas, sabemos que cuando llega el invierno, el frío puede convertirse en el peor enemigo de nuestro hogar.

Podemos llegar a gastar muchísimo dinero en calefacción, en electricidad, en leña… Sin darnos cuenta de que la solución podría llegar a ser mucho más barata, eficaz y ecológica.

Antes de que llegue el próximo invierno, tratar de revisar tus ventanas, por si encuentras alguna fisura o alguna grieta que te indique por donde puede colarse el frío.

Especialmente, este tipo de problemas suelen aparecer en casas viejas o que tienen muy poco mantenimiento

Resulta buena idea también revisar la puerta principal, o aquellas puertas que estén directamente en contacto con el exterior. Al igual que con las ventanas, existen holguras y fisuras por las que escapará el calor y entrará el frío.

Si te fijas bien, la mayoría de casas modernas y de nueva construcción ya vienen adaptadas con ventanas de doble vidrio para evitar todos estos inconvenientes.

Si no encuentras la fisura, por sospechas que en alguna parte debe estar, te recomiendo que hagas el siguiente truco:

Espera a que llegue un día con mucho viento, cierra la ventana, y enciende una varilla de incienso, para que vaya soltando el humo y nos indique las ondulaciones del aire.

Mueve la varilla a lo largo de todo el perímetro de la ventana, y fíjate muy bien en el movimiento del aire. Marca con un lápiz aquellas zonas donde sospecha es que pueden existir filtraciones o fisuras.

Sellado de ventanas:

Para sellar las ventanas y protegerlas del frío y utiliza una cinta de goma. Se trata de una cinta bastante barata, fácil de usar y muy fácil de cortar y adaptar al tamaño de tu ventana.

Simplemente debes medir, más o menos, la longitud correcta de tu ventana, y recortar los trozos que se ajusten. La cinta de goma suele tener una de sus caras pegajosa para poder colocar sobre el marco.

Debes tratar de colocar un trozo de goma en el marco y el otro del trozo de goma en la ventana, de modo que al cerrar coincidan ambos trozos y aumenten de esta manera el aislamiento.

Repite el procedimiento para las tres caras salientes de la ventana.

Una vez terminado el invierno, estas, son muy fáciles de quitar, no ensucian y no dejan ningún residuo.

 

 

De esta manera tan sencilla, conseguiremos evitar las corrientes de aire, y también ahorraremos en gastos de calefacción.