Cuando llega el frío y el invierno, la mejor prenda que podemos utilizar para mantener las piernas calientes son las mallas térmicas. Resultan cómodas y prácticas para realizar todo tipo de tareas y actividades.

Que aíslen de la humedad, impidiendo que la lluvia o la nieve penetre el interior, que nos mantenga calientes y secos, y a poder ser, que evite la producción de sudor o que lo absorba hacia el exterior.

Como elegir las mejores mallas térmicas para el frío:

En este artículo voy ya resumir algunos consejos que yo utilizó a la hora de comprar las mallas más adecuadas. Sobre todo me fijo en la confección y en el tipo  de materiales con el que están fabricadas, en el grosor y en el número de costuras.

Tipo de material:

Tejidos naturales:  Vamos a encontrar en el mercado modelos fabricados con telas naturales, como por ejemplo la lana de oveja Medina. Es un tipo de material muy valorado y muy utilizado para la ropa térmica. Seca bastante rápido, absorbe el sudor y no retiene el olor corporal. Éstas propiedades son conocidas desde la edad media, por eso siempre se ha venido utilizando la lana para la fabricación de ropa de invierno.

Yo particularmente estoy en contra del maltrato animal, y no quiero que le tengan que quitar el abrigo a un oveja para ponérmelo yo. Creo que las telas sintéticas, hoy en día, tienen la suficiente calidad como para convertirse en un buen sustituto de los tejidos naturales.

Tejidos sintéticos: el mercado está abarrotado de productos fabricados con tejido sintético. Muchas de estas fibras tienen una alta capacidad aislante y muy buena resistencia. Hoy en día se fabrican específicamente para retener la humedad, mantener la piel seca y mejorar las propiedades térmicas de climatización, incluso en mojado.

El grosor de la tela:

otro de los factores a los que les doy importancia a la hora de comprar unas mallas térmicas es el grosor. Generalmente, se mide por gramos por cada metro cuadrado (g/m2) y es una de las características que suele determinar la capacidad térmica del material. Se establece que cuanto mayor sea el grosor, mayor será la capacidad para conservar nuestro calor interno.

Para que te hagas una idea, las mallas térmicas utilizadas para soportar el frío más extremo en deportistas de élite que acuden eventos a 25° bajo cero, utilizan un grosor de aproximadamente 250 g /m2.

Las costuras de la mano:

Generalmente, las personas que utilizan mallas térmicas no tienen en cuenta el diseño. En mi opinión, yo prefiero aquellas piezas que tengan las mínimas costuras posibles. De esta manera conseguiremos la máxima comodidad evitando rozaduras. Algunas mallas suelen tener un acabado deslizante y combinan perfectamente con otras prendas, mejorando el confort y la libertad de movimiento.

Además de mallas para el frío, también tenemos: